Ensayos de estabilidad, verificación de materias primas y registros de campo abierto: así sostiene Exercise Your Face Off la fiabilidad de sus formulaciones sin prometer resultados que la planta no pueda confirmar.
Ninguna colaboración entra en esta página por cortesía. Antes de figurar aquí, cada entidad ha compartido protocolos de ensayo, hojas de trazabilidad de lote y criterios de muestreo que nuestro equipo técnico ha podido contrastar. Lo que sigue son relaciones activas en campo o en laboratorio, con un alcance concreto y verificable.
Coordinación de ensayos de déficit hídrico controlado en parcelas de cítricos y hortícolas. Aportan series históricas de evapotranspiración y datos de conductividad del suelo que usamos como referencia externa.
Seguimiento de aplicaciones de extractos de algas en parcelas de olivar de secano. Registran fenología, estado hídrico del árbol y observaciones de campo que contrastamos con nuestras mediciones de laboratorio.
Caracterización de consorcios microbianos rizosféricos y control de viabilidad de inóculos. Revisan la metodología de recuento y las condiciones de conservación antes de cada campaña.
Pruebas en parcelas con salinidad variable y ciclos de inundación. La colaboración se centra en documentar la respuesta del cultivo y en ajustar el calendario de muestreo a la campaña real.
Intercambio de datos meteorológicos y de presión de plagas para contextualizar los ensayos. Nos permiten distinguir el efecto de un tratamiento del ruido ambiental de la campaña.
No publicamos cifras de rendimiento que no podamos respaldar con un protocolo. Lo que sí podemos mostrar es cómo trabajamos: qué medimos, con qué método y qué hacemos cuando un resultado no acompaña.
Puedes revisar el detalle de nuestros ensayos en la sección de trabajo de campo, o escribirnos directamente desde la página de contacto para plantear un caso concreto.
Recogemos testimonios de técnicos y responsables de parcela que han participado en nuestras pruebas de campo. No son valoraciones de producto: son notas sobre cómo se organizó el trabajo, qué se midió y qué utilidad práctica encontraron en los datos. Preferimos un comentario concreto sobre el manejo del suelo o la lectura de una raíz que una frase de entusiasmo sin respaldo.
Llevábamos dos campañas con problemas de retención de agua en un bloque de suelo muy compactado. Lo que nos ayudó no fue un producto concreto, sino la forma de muestrear: separar horizontes, medir conductividad antes de decidir y repetir la lectura a las tres semanas. Con esa rutina dejamos de aplicar por costumbre y empezamos a aplicar cuando los indicadores lo justificaban.
Habíamos probado extractos de algas de varios proveedores y siempre nos faltaba información sobre el estado fenológico en el momento de la aplicación. En los ensayos comparativos que hicimos con este equipo, cada tratamiento venía acompañado de la fecha, la variedad y la humedad del suelo. Eso nos permitió descartar dos formulaciones que en nuestras condiciones no aportaban nada medible.
Lo que valoro es que no nos prometieron un resultado cerrado. Nos plantearon un seguimiento de raíz con extracción de testigos cada quince días y nos advirtieron de que en secano la respuesta podía no aparecer. Al final vimos cambios en la arquitectura radical en dos de las cuatro parcelas, y eso ya nos sirvió para decidir dónde merecía la pena insistir.
Colaboramos en la parte de microbiología de suelo. La preparación de los inóculos y el control de la competencia con la microbiota autóctona nos obligó a revisar protocolos que teníamos algo descuidados. No hubo milagros, pero sí un método de trabajo más ordenado y registros que antes no llevábamos. Para nosotros eso es el resultado más tangible.